Si, eres tú, eterno peregrino,
vagabundo de Soria en el paisaje;
tu memoria perdida en cada viaje,
tu fé puesta en el camino.
Dame a beber un vaso de ese vino
para ver la Castilla que me traje
en las suelas, déjame que baje
en esta estación, es mi destino.
Enséñame los campos, las encinas,
los álamos que beben en el Duero
meciéndose en la cuna de la brisa.
Yo vengo a ver las tardes mortecinas
quedarse entre tus versos porque quiero
Sentarme junto a ti, no tengo prisa
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