Hace unos años me presenté a un certamen literario en Tarancón de donde soy y donde vivo.
Decidí crear una poesía que hablase del paso de Don Quijote y Sancho Panza por allí y de lo que allí vieron y admiraron.
Fíjate bien, Sancho Amigo
que el pueblo al que ahora llegamos,
Tarancón se llama y es
donde La Mancha y La Alcarria
vienen dándose la mano.
Y dígame, mi señor,
que el camino que ahora andamos
muy principal me parece
pues es limpio, ancho y llano.
Bien dices, amigo mio,
camino es muy transitado
Carril de Huete lo llaman
y una Cuenca con Toledo
aunque parezcan lejanos.
Mira también ese valle
que a la derecha dejamos
conocido es por La vega
tierra de buen girasol
y cereal de secano.
Y aquello que al fondo veo
mi buen señor Don Quijano
o bien mi vista me engaña
o esa torre yo la he visto
en el cielo sevillano.
Razón no te falta Sancho
ni tu vista te ha engañado
pues a esta bonita torre
Giralda Manchega llaman,
y en nada le envidia al porte.
de aquella que tú bien dices
campa el cielo sevillano.
Más podrás verla de cerca
pues ya tengo meditado
acercarnos a sus pies,
que una fresca y limpia fuente,
entre piedras murmurando,
allí nace y se remansa.
aquí la llaman El Caño.
Por comer no te preocupes
mi querido amigo Sancho,
que ésta es tierra de buen queso,
de buenos vinos y asados,
y quiero darte a probar
sus muy famosos zarajos…
¡ Ea pues! Señor Alonso
comidos ya y descansados
pongámonos en camino
que preparados ya están
mi buen rucio y su caballo,
y a mi entender me parece
que la luz del sol decrece
y la tarde va de paso.
Bien dices, buen escudero,
y habrá que irse levantando
mas antes que al cielo azul
vaya ocultándose el ocaso,
no sería yo Don Quijote
si al paraje de Molinos
de Viento, aun sea de paso,
no me llegase un momento.
Pues debes saber amigo,
que aquí bien grandes los hubo
y aunque no dejaron rastro,
igual que los de Criptana,
Mota del Cuervo o Consuegra
al cielo alzaban sus brazos.
Pues bien, mi señor Alonso
usted que es mi guía y amo,
para salir de esta villa
que con tristeza dejamos
dígame si por camino
o por el campo atajamos.
Saldremos por el paraje
que La Calleja llamaron
y atajaremos camino
atravesando estos campos,
cuando al final, la caseta,
del Pozo Nuevo veamos
a fé tendremos bien cerca
cielo y campo toledano.
Mas recuerda mi consejo,
no lo creas falso y vano,
que si otra vez, por azar,
en tierras de Cuenca estamos
nunca dejes de parar
en este buen pueblo hermano,
come, bebe y da reposo
a tu cuerpo fatigado
y antes de seguir la senda,
a su Virgen de Riánsares
déjale tu humilde ofrenda,
y pide que en el camino
no te deje de su mano.